Es probable que el promedio de las personas adultas recuerde a sus abuelos como personas completamente pasivas, que luego de jubilarse, repartían su vida entre el descanso y los pequeños quehaceres domésticos. Afortunadamente, hoy en día todo esto cambió. La vida moderna, los avances de la medicina y un cambio en la idiosincrasia general de los adultos mayores, los han llevado a vivir una vida mucho más activa que antaño. Sin embargo, hasta hace una década atrás, había un aspecto de la tercera edad que impedía vivir una vida plena en todos los sentidos. La vida sexual, en la mayoría de los casos, iba disminuyendo a medida que la disfunción eréctil avanzaba y hacía mella en los varones adultos.
Si bien la disfunción eréctil no afecta a todos los integrantes de este rango etario, tiene una incidencia de aproximadamente el 25% en mayores de 65 años, y un porcentaje creciente a partir de los 70 años. Quizás antiguamente, las dolencias y enfermedades de la tercera edad ponían al sexo en un lugar de muy poca preponderancia, pero a medida que la medicina comenzó a mejorar la calidad de vida de la vejez, las parejas adultas comenzaron a sentir la falta de sexo como un problema para nada menor.
Se podría decir que a partir del surgimiento del Viagra, se ha producido una revolución en aquellas parejas que veían irremediablemente terminada su vida sexual. Gracias al Viagra, poco a poco nos acostumbramos a abandonar el estereotipo del anciano asexual y se hace cada vez más común escuchar a nuestros padres y abuelos hablar del sexo ya no como un recuerdo, sino como una vivencia actual.
La influencia del Viagra en la vejez, no solo se corresponde con el hecho de su efectividad en el tratamiento de la disfunción eréctil, sino que su alcance se puede apreciar en un sentido mucho más amplio. El resurgimiento de la vida sexual produce en los hombres (y también en sus parejas) un cambio sustancial en la calidad de vida, tanto a nivel físico como emocional. De manera que podemos decir que el Viagra es, en muchos casos, el camino a una vejez más feliz.