La depresión y la disfunción eréctil.

Siendo la sexualidad una combinación de procesos biológicos y psicológicos, las disfunciones en este campo pueden tener su foco en cualquiera de las dos áreas médicas. En muchas ocasiones, la disfunción eréctil puede ser producto de un cuadro depresivo y en otras, puede ser causal de la depresión. De cualquier manera que se dé esto, la situación resulta siempre en un círculo vicioso que lentamente deteriora la calidad de vida del paciente. Se estima que uno de cada tres hombres con cuadros depresivos no tratados, desarrollan algún grado de disfunción sexual, ya sea en cuanto a la libido, la calidad eréctil, el coito o el orgasmo.
Los factores psíquicos y emocionales pueden tener una gran influencia en el proceso de la erección. A punto tal que, en ocasiones, pueden llegar a impedir completamente el reflejo eréctil. El miedo, las fobias, la inseguridad, los condicionamientos sociales, y muchos otros factores que poco tienen que ver con lo orgánico, suelen presentarse como disparadores de problemas en la intimidad, que en muchos casos, desembocan en depresiones o grandes problemas de pareja. De la misma forma, también existen factores emocionales positivos que mejoran las relaciones sexuales y las hacen mucho más satisfactorias. La seducción, los juegos sexuales, las fantasías y la estimulación genital, entre otras cosas, producen un aumento de la libido y resultados mucho más satisfactorios en el plano sexual afectivo.
En la actualidad, muchos pacientes que llegan al consultorio consultando por disfunciones sexuales, descubren que su problema deriva de un cuadro depresivo leve, que en muchos casos es confundido con estrés o simple cansancio. Por otro lado, una gran cantidad de pacientes bajo un cuadro depresivo, encuentran un considerable progreso cuando parte del tratamiento comienza con el abordaje y solución de la problemática sexual.
Es aquí donde el sildenafil (Viagra) juega un papel muy importante. Actualmente el Viagra es la opción farmacológica más utilizada y de mayor éxito en el tratamiento de la disfunción eréctil asociada a cuadros depresivos. Complementariamente al uso del Viagra, los ensayos clínicos han demostrado que el sildenafil no interactúa negativamente con el uso de ansiolíticos y antidepresivos. En este mismo sentido, estos medicamentos utilizados en el tratamiento de los trastornos depresivos, tampoco interfieren en la acción farmacológica del Viagra.
Es de vital importancia en los casos de disfunción eréctil asociada a depresión (y viceversa), la temprana consulta médica que permita iniciar el tratamiento más adecuado antes que los trastornos se agraven e incidan muy negativamente en la calidad de vida de estos pacientes y en sus grupos familiares.

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